Volvió el dulce de leche Gándara, pero el sabor no sería el mismo

La empresa, que llegó a tener una planta distribuidora en el barrio de Saavedra, había quebrado en 2005. Los consumidores se ilusionaron en las redes, pero las primeras críticas no son auspiciosas.

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En los últimos días, las redes sociales reflejaron con sorpresa la reaparición de los productos lácteos Gándara en algunos comercios de la Ciudad de Buenos Aires. Particularmente, el foco fue puesto en el regreso de su mítico dulce de leche. El nuevo dueño de la marca es Inversiones para el Agro S.A. (IPASA), empresa que en 2011 se quedó con la planta de Parmalat, anterior propietaria de Gándara, ubicada en el parque industrial de Pilar.

Si bien los consumidores nostálgicos se ilusionaron con el regreso de este icono de la infancia de muchos argentinos, los primeros comentarios no dejan lugar a la ilusión. Una catadora dice que “zafa”, aunque describe el sabor a “jalea de dulce de leche”. Tampoco hay expectativas de que se reabra la usina láctea ubicada en Chascomús, que permanece abandonada desde 2005. Según publicó El Cronista Comercial en su edición del pasado 26 de mayo, Gándara volvió a producir dulce de leche, leche fluida y yogures con las recetas originales. Sin embargo se trataría de pruebas piloto con miras a un relanzamiento formal que, hasta antes de la cuarentena, estaba puesto en setiembre.

“Los productos que se comercializan con la marca Gándara son elaborados en el parque industrial de Pilar donde, según explicó el Secretario General de ATILRA, Ricardo Pecotche en FM Por Siempre, los trabajadores son contratados ‘en negro'”, publicó en abril de 2019 Info Zona, un portal de noticias de la provincia de Buenos Aires, para quitarle romanticismo a este regreso de la marca. “Un ex trabajador nos comentó, parafraseando una de sus clásicas publicidades, ‘Gándara no es Gándara’ y nos señaló que, observando detenidamente el envase de los productos actuales que se comercializan, el logo no es el mismo que se utilizaba antes de la desaparición de la empresa”, citó el mismo medio digital.

Recuerdos inolvidables
Los inicios de la marca se remontan al año 1895, cuando una familia de inmigrantes vascos instaló un pequeño tambo en los alrededores de la localidad de Chascomús. Precisamente, Gándara nació en 1928 por acción de una cooperativa de productores de la zona. Con el correr de los años llegó a convertirse en un emblema en su rubro.

Su época dorada fue en la década del 80, cuando procesaba cerca de 600 mil litros de leche diarios en sus fábricas de Gándara y Lezama, con 500 operarios trabajando. Además llegó a producir 50 mil kilos de dulce de leche por día y sus productos se exportaban a Estados unidos, Italia, Arabia, Israel, México y Brasil. Cabe destacar que durante los primeros años de vida tenía una planta distribuidora en la calle Paroissien, cerca de García del Río, en el barrio de Saavedra.

En sus años de gloria, Gándara llegó a producir 50.000 kilos de dulce de leche por día.

La debacle comenzó a principios de los 90 con el fallecimiento de su dueño, Carlos Rodríguez. Sus hijos se hicieron cargo y adquirieron la fábrica de pastas La Romagnola, la tandilense Cruz del Sur y una fábrica de jugos. Sus planes no les salieron como planeaban y concluyó en la venta de la empresa a la italiana Parmalat. Esta multinacional se vio envuelta en un escándalo en 2003 cuando su fundador, Calisto Tanzi, fue condenado a 18 años de prisión por una malversación contable. A raíz de este hecho, Gándara quedó en manos de la Compañía Láctea del Sur, un grupo manejado por Sergio Taselli. Sin embargo, no se pudo hacer cargo de la deuda que la marca cargaba y decidió llamar a una convocatoria de acreedores.

La usina láctea de Chascomús permanece abandonada desde 2005.

En 2009 la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Propiedad de Residentes Chinos en la Ciudad y el Gran Buenos Aires (CASRECH) adquirió la compañía en un remate. Los nuevos propietarios habían prometido encarar un fuerte plan de inversiones para poner en marcha nuevamente su producción y mantener los puestos laborales de 50 operarios. Al año siguiente, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) logró frenar la comercialización de la marca por incumplimientos en la compra, ya que los asiáticos no respetaron las condiciones que habían prometido.

La vuelta de una marca al mercado no necesariamente incluye el sabor original de sus productos. En general eso no sucede y hay muchísimos ejemplos al respecto como para ilusionarnos con que Gándara, a quince años de su quiebra, sea la excepción. El tiempo y los consumidores darán el veredicto.

https://twitter.com/aixak/status/1254983964617515008?s=20

https://twitter.com/guidocarera/status/1269322271971213312?s=20

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