(Edición del Mes: 11 Año: 1999 )

UNA VIDA DEDICADA A LA CIENCIA

Adrián Alauzis

Carlos Bollini

UNA VIDA DEDICADA A LA CIENCIA

El doctor en física Carlos Bollini vive a una cuadra de la estación Coghlan. Es un destacado investigador y docente que mereció importantes premios, como así también, el reconocimiento de sus pares por los aportes a la física teórica que hiciera junto a otro argentino: Juan José Giambiagi.

Por Adrián Alauzis

Carlos Guido Bollini es doctor en física y nació en Lomas de Zamora. Tiene 73 años y desde hace 11 reside en Coghlan con su mujer, Susana, también física. Ambos son padres de cuatro varones, dos de ellos mellizos. Estudió en el industrial Ingeniero Huergo, donde era muy bueno para las materias técnicas y la matemática. Pero no podía ser admitido en la UBA sin rendir las equivalencias al Nacional, o sea todas las materias. Como en La Plata no existía ese requerimiento, optó por hacer allí la carrera. Se tomaba el Rápido: iba y regresaba en el día. Era loco por la música clásica y, junto con un compañero de la Facultad, ejecutó un fragmento de La Consagración de la Primavera a cuatro manos. “Si actualmente viene un hada, Dios o lo que sea y me pregunta ‘te doy la posibilidad de empezar de nuevo y te digo la fórmula de la simetría del Universo o te toco con la vara y vas a ser el mejor concertista, ¿qué preferís?’, te juro que lo pienso dos veces, no sé. Me hubiese gustado mucho tocar bien, cosa que nunca hice”, confiesa Bollini, quien también dibuja y pinta cuadros. Luego de finalizar los estudios en la Universidad de La Plata y doctorarse en Física en 1953, trabajó como jefe de trabajos prácticos en Buenos Aires. El Dr. Balseiro, el mismo cuyo nombre lleva el Instituto de Bariloche y que había sido profesor en La Plata, lo invitó a dictar clases en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Esto fue a mediados de los ’50.

Los viajes

El matrimonio Bollini se trasladó primero a Bariloche cinco meses para dictar un curso de física cuántica organizado por Balseiro. Carlos daba las clases teóricas y su esposa las prácticas; fueron con el pequeño Claudio, su primer hijo, que entonces tenía seis meses. Posteriormente Bollini consiguió una beca para trabajar en Inglaterra, en el Imperial College of Science de Londres, con el que en 1979 sería premio Nobel de Física: Abdús Salam. Esta etapa se extendió por dos años y allí nacieron los mellizos Jorge y Ernesto. Luego comenzó a trabajar con Juan José Giambiagi, con quien desarrollaría el Método de Regularización Dimensional, tema relacionado con el Nobel de Física otorgado en 1999 a otros investigadores. Estuvieron trabajando juntos hasta que Onganía derrocó a Illia y se produjo la noche de los bastones largos. Por ese motivo y, en adhesión a las víctimas, ambos renunciaron. Los siguientes años trabajaría en Bariloche durante un tiempo, luego en el CONICET y finalmente en La Plata, para terminar con Giambiagi el método que le valdría un reconocimiento mundial. El cuarto hijo, Sergio, ya se había sumado a la prole.

Pero las cosas se complicaron en 1976, cuando se produjo el golpe militar presidido por Jorge Rafael Videla. Echaron a todos los que habían renunciado en la noche de los bastones largos. Primero cesantearon al Dr. Bollini de su cargo en la Facultad de La Plata y luego del CONICET. No tuvo alternativa y se fue a trabajar a Brasil, sin su familia porque sus hijos mayores ya estaban en la universidad. Su esposa quedó entonces al mando de la familia; se visitaban periódicamente, esperando que la situación termine. Así estuvo un año en San Pablo y hasta 1985 en Río de Janeiro. Regresó con Alfonsín, cuando la Comisión de Investigaciones de la Provincia le ofreció incorporarse como investigador. El Dr. Giambiagi se fue a Brasil con toda la familia, donde falleció.

El Nobel

La manera existente hace veinte para resolver los problemas de la teoría cuántica de campos era tal que matemáticamente no quedaba definida. Los físicos, entonces, tomaban la parte útil de los cálculos desechando lo que no quedaba bien definido. Como esos restos coincidían con los de la realidad experimental, eso indica que las cuentas funcionaban bien. Pero al recortar lo que no servía, haciéndolo “a lo bruto”, el método no conservaba muchas veces la simetría de la teoría y para la física eso era una gran pérdida. En cambio, el Método de Regularización Dimensional desarrollado por Bollini-Giambiagi sí conserva la simetría. Casi simultáneamente fue concebido por el profesor Gerardus’t Hooft, de la Universidad de Utrecht, y el profesor Emérito Martinus J. G. Veltman, de Bilthoven, Países Bajos, galardonados este año con el Nobel de Física. La idea es muy simple: los cálculos se realizan dejando libre el número de dimensiones, no calculándolo específicamente para cuatro. Así el problema se resuelve.

Pero el Método de Regularización Dimensional había sido publicado en pre-print  junto a Giambiagi dos años antes que los actuales ganadores del Nobel. “Lo mandamos y el referí de la revista no entendió una pepa. Decía: ¿Cómo van a calcular procesos físicos en otro número de dimensiones? Que calculen en cuatro dimensiones. Esa fue la respuesta” nos cuenta Bollini entre risas. La revista era Physic Letters. “Estuvimos peleando un año con el referí. Cuando vino la respuesta, pensé: mandémoslo a otro lado, este tipo no entiende nada”. Pero Giambiagi quiso esperar y discutir, porque si lo sacaba y lo publicaba en otro lado podían perder prioridad, ya que al recibir un trabajo las revistas científicas toman nota de cuándo les llegó; no se podía publicar en dos lugares porque los trabajos se presentan como inéditos. “Estuvimos peleando hasta que descubrimos que estos dos holandeses estaban haciendo algo similar. Entonces les dijimos: ‘Por favor, hagan la publicación, tengan en cuenta que ya hay dos físicos holandeses que están haciendo la extensión analítica del número de dimensiones’. Recién allí aceptaron la publicación’”.

Finalmente, los holandeses recibieron el premio Nobel. Hooft y Veltman publicaron su trabajo en la revista Nuclear Physics en 1972: lo habían enviado en febrero de ese año. “Nosotros lo mandamos en 1971”, aclara Bollini. Además, Bollini-Giambiagi habían publicado otro trabajo similar el 18 de octubre de 1971, antes siquiera de que la Nuclear Physics recibiera el de los holandeses. Un artículo previo de ellos sobre esa idea, de Regularización Analítica, salió en el ’64, es decir ocho años antes. Los holandeses no mencionan a nadie en su trabajo, excepto a los argentinos. “Para mí es evidente que lo hicieron independientemente. Ellos lo aplicaron a una teoría que necesita que se conserve la simetría y nosotros a otra cosa. Ellos hicieron el marketing sobre lo que trabajaron y consiguieron el premio Nobel. Dicen que esa herramienta es esencial, yo creo que es importante. Nosotros hicimos antes que ellos la misma herramienta, no la misma sino una mejor, y la aplicamos a otras cosas; además no hicimos marketing”.

El Dr. Bollini fue galardonado, entre los más importantes, con los premios Dr. Teófilo Isnardi en 1975, otorgado por la Academia Nacional de Ciencias; Bunge y Born en 1987, por su trayectoria y el método “de excepcional originalidad y de uso casi excluyente en nuestros días”, según el texto oficial; y Konex en 1993, por su trayectoria y por haber “sido designada una de las cinco mejores figuras de la última década de la Ciencia y la Tecnología argentinas en la disciplina Física”.

¿Y NANCY DUPLAA?

En nuestro número anterior habíamos adelantado una entrevista con la actriz Nancy Duplaá, quien durante muchos años vivió en Villa Urquiza. Previamente hicimos un pedido formal a través de sus agentes de prensa, quienes nos solicitaron ejemplares del periódico y se comprometieron a darnos una respuesta telefónica. Pese a que durante casi un mes dejamos no menos de cinco mensajes para recordar ese compromiso en el contestador de la oficina, conectado a toda hora, sus voceros no respondieron a ninguno. Ignoramos si Nancy Duplaá se enteró de nuestro interés periodístico: lo que si sabemos es que tiene pésimos representantes. Si alguien la ve, que se lo haga saber.

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