Las huellas de Raúl Soldi en Saavedra

Por el Arq. Jorge Luchetti (jluchetti@periodicoelbarrio.com.ar)

Raúl Soldi fue uno de los más destacados pintores de la vanguardia argentina del siglo XX. En el ambiente de las artes plásticas, nuestro maestro compartió sus obras con exponentes de la talla de Antonio Berni, Emilio Pettoruti, Juan Carlos Castagnino y Alejandro Xul Solar.

Nacido el 27 de marzo de 1905, era hijo de inmigrantes italianos y provenía de una familia íntegramente ligada con el arte. A saber, su padre actuaba en las compañías líricas y era un excelente violonchelista, además de participar de algunas óperas como intérprete, y su madre también estaba relacionada con el ambiente de la música.

Retrato de Soldi en su juventud. Foto: soldi.com.ar

Soldi inicia su formación en la Academia Nacional de Bellas Artes y, a los 16 años, viaja a Europa. Vive dos años en Alemania y luego se dirige a estudiar a la Academia de Brera, Milán, donde realiza su primera exposición. En su paso por el pueblo de Pinceto, en la que había nacido su madre, pinta un fresco en la pequeña capilla de San Fermín, templo de estilo neorrománico del siglo XI, donde aún hoy se puede admirar su obra.

En 1933 regresa a la Argentina y es becado por la Comisión Nacional de Cultura, gracias a lo cual recorre Estados Unidos, donde trabaja como escenógrafo en Hollywood. Desde 1930 presenta obras en el Salón Nacional de Cultura, en diversos Salones provinciales, en la Exposición Internacional de París (1937), más tarde en Nueva York (1941-1943) y a partir de 1934 comienzan sus muestras individuales. Paisajes, retratos y naturalezas muertas son los principales temas de sus trabajos.

“La hamaca” (1933)

En el año 1945 realiza distintos tipos de escenografías, ni más ni menos que en el Teatro Colón, para obras de la envergadura de La boheme, de Puccini; Las mujeres sabias, de Moliere; y Orfeo, de Handel, entre las más importantes. Al respecto, Soldi supo comentar alguna vez que se sentía un músico frustrado: “Yo pinto música, el músico que nunca pude ser. Me crié en un conventillo del Centro que daba sobre el Teatro Politeama, viví con bailarinas, músicos, actores… Me metí en el teatro y en la música desde siempre. Mi padre era violonchelista y hubiera querido ser como él”.

Obras célebres

En alguna oportunidad Soldi también contó que fue el escritor Manuel Mujica Láinez quien le propuso y lo impulsó a pintar -en 1966- la cúpula del majestuoso Teatro Colón, uno de sus trabajos más destacados. Se trataba además de un lugar muy especial para él, ya que su padre había formado parte de la orquesta como violonchelista en la inauguración del mítico escenario porteño, en 1908, con la ópera Aída.

Durante un año de arduo trabajo, el maestro Soldi estuvo armando un importante número de bocetos, incluso una maqueta, que le permitiría estudiar las formas necesarias para que las figuras que iban a componer la obra no se vieran deformadas con la curvatura de la gran cúpula. Fue, sin duda, un trabajo de proporciones bastante complejo. Para ello realizó en sus dibujos una especie de compensación entre las figuras, adaptando las proporciones de los cuerpos, tomando en cuenta cómo éstos se iban a ver desde abajo.

Cúpula del Teatro Colón pintada, con singular belleza, por Raúl Soldi. Foto: Gobierno de la Ciudad.

La tarea fue intensa y agotadora, ya que el autor debió realizar más de 50 figuras en una superficie de 400 m². Otro de los inconvenientes que se le presentó estaba relacionado con el escaso tiempo que tenía para trabajar, debido a que el horario era bastante limitado y tenía que aprovechar ciertas horas de la noche.

Otra de sus obras valiosas, comenzada en 1953, son los frescos de la Iglesia de Santa Ana, en la localidad bonaerense de Glew, en el sur del Gran Buenos Aires. El hermoso templo, conocido como “La Iglesia de Soldi”, se encuentra en el epicentro del barrio, a unas pocas cuadras de la estación ferroviaria, y hoy alberga la fundación de este prestigioso autor.

Los murales de Soldi en la Iglesia de Santa Ana, en Glew. Foto: Página/12

La temática de los frescos se corresponden a escenas referentes a la vida de Jesús, reviviendo con suaves coloridos los actos bíblicos. Soldi le dedicó 23 veranos a este trabajo y tuvo que estudiar y analizar los Evangelios para reinterpretarlos en sus muros. Todas las escenas están ambientadas en el pueblo de Glew, por lo que uno puede encontrar un molino de viento característico en la zona, la biblioteca y hasta la fachada de la capilla.

Considerado el pintor religioso más importante de la Argentina, en 1968 pinta en la Basílica de Ia Anunciación, de la ciudad israelí de Nazareth, un mural inspirado en el milagro de Ia Virgen de Luján. Y en 1987, una obra suya titulada “La Virgen y el Niño” es incorporada al Museo Vaticano, en Roma. “Santa Ana y La Virgen Niña” es otro de sus cuadros presentes en la Santa Sede.

También decoró la cúpula de la Galería Santa Fe.

En 1993, un año antes de su fallecimiento, formó parte de una gran muestra que se realizó en el Palais de Glace, centro de exposiciones del barrio porteño de Recoleta, donde exhibió a miles de visitantes parte de su obra. Miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, ganador de diversos premios y galardones, Raúl Soldi muere el 21 de abril de 1994, a los 89 años.

Soldi en Saavedra

Hace varios años, en uno de nuestros artículos de la versión gráfica, nos hemos referido a la Parroquia San Isidro Labrador, del barrio de Saavedra, templo bendecido por Monseñor Santiago Copello en 1932. Hablamos de su arquitectura de tinte colonial, de su campanario con características bizantinas y demás detalles que hacen a este singular ícono barrial.

San Isidro Labrador se ubica al 4600 de la avenida homónima.

Además mencionamos aspectos de sus interiores y, sin descripción alguna, dejamos dicho que había un trabajo realizado por el prestigioso Raúl Soldi. En esta oportunidad, entonces, analizaremos la obra de nuestro artista.

Cabe decir que fue en el año 1971 cuando se le encarga al maestro una serie de trabajos para este templo, el cual -como la mayoría de los lectores sabe- se ubica en el 4630 de la Av. San Isidro Labrador, entre Deheza y Arias.

El mural de Soldi en la parroquia de Saavedra. Foto: baiglesias.com

En una primera etapa, el autor realiza un mural donde antiguamente se encontraba el retablo de estilo colonial que poseía el altar de la iglesia. Para este trabajo, utilizó unos 300 mosaicos cerámicos, donde hay una representación del niño Jesús, que está como suspendido en el aire, pero sostenido por dos ángeles.

En otro sector del interior podemos encontrarnos con dos obras más: una es un collage que representa un ángel con trompeta, mientras que la otra es un óleo, ubicado muy próximo al bautisterio a la derecha del atrio. Parece ser una forma burlona que utiliza el autor en esta pintura, ya que el arcángel San Miguel se encuentra luchando con un demonio que está representado con la cara del afamado crítico de arte Jorge Romero Brest, algo que el propio Soldi confesó muchos años después.

Picardía de Soldi: San Miguel Arcángel lucha con un demonio cuyo rostro es el del crítico de arte Jorge Romero Brest. Foto: baiglesias.com

Como corolario de todo lo antedicho, dejamos un interesante pensamiento del maestro a modo de reflexión: “La felicidad reside en no desear más de lo que uno puede obtener. Mi propósito no es representar un mundo diferente, sino una equivalencia del que me rodea”.

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